En las celebraciones
tradicionalistas de Chivilcoy están invariablemente unidos en el recuerdo los nombres de
dos criollos que fueron abanderados de los desfiles de El Fogón y cuyas presencias dieron
realce y autenticidad a estas fiestas. Don Juan Molina y don Eulogio Reinoso, unidos en la
vida por el común oficio de reseros, tuvieron a su cargo la tarea de hacer punta en lo
que luego habría de transformarse en la más genuina manifestación popular de Chivilcoy.
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