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Al
llegar a Mercedes los dos trenes se fundieron en uno solo y a las 12 horas
llegaba a la estación de Chivilcoy haciendo su entrada triunfal la resoplante
locomotora en busca del lugar donde detenerse. El jubilo de la multitud reunida
fue indescriptible, hombre y mujeres de a pie, hombres a caballo y familias en
carruajes observaban asombrados la llegada del monstruo de acero que al
detenerse dio lugar a que la amplia delegación oficial pisara el modesto anden
de la nueva estación a inaugurar, comenzaron a sonar los estruendos de las
bombas y a ejecutar sus marchas las bandas musicales que ponían una nota de
relieve al gran acontecimiento. Los niños de las escuelas que lucían atuendos
con los colores azul y blancos, y la totalidad de los presentes comenzaron a
entonar las estrofas del Himno Nacional, luego junto a la locomotora se ubicaron
las autoridades oficiales locales y los componentes de la ilustre embajada,
comenzaron la serie de discursos. El Dr. Avellaneda Ministro de Gobierno
pronunció su discurso en Chivilcoy con la finalidad que trascendiera en todo el
país expresando: "Primero el indio (con su voz dulce y armoniosa), un día
los últimos restos de los primitivos pobladores desaparecieron arrojando
todavía su grito de combate tras los resplandores rojos que limitan la línea
del horizonte.
Nosotros
estamos aquí para declarar que el suelo no pertenece ni al toro, ni al salvaje,
ni al bárbaro del estado intermedio y queremos en un día como este, entregarla
pacíficamente a la civilización, a la industria y a la libertad. La toma de
posesión ya esta hecha (sentencia el estadista genial junto al miriñaque de la
locomotora). Este es el nuevo conquistador que se interna arrastrando en su
caudal un nuevo pueblo, marcando la tierra con sus pies de hierro y dibujando en
los cielos la columna de humo y de fuego que es el estandarte revelador del
progreso humano ".
La
concurrencia visiblemente emocionada aplaudió largamente al orador. Luego la
comitiva oficial, autoridades locales y numerosos vecinos se ubicaron en las
largas mesas tendidas en el hall de la estación donde se sirvió un almuerzo
festejando el grato acontecimiento.
A
los postre uso de la palabra el Gobernador de Bs. As. Dr. Alsina quien exaltó
con vehemencia su fe democrática basada en la libertad y civilización de la
patria, cerrando su disertación con el siguiente párrafo: "este gigante
del siglo, será llamado a resolver el problema del desierto, invadiéndolo
hasta los confines, para ahogar allí, la barbarie entre sus brazos de acero
".
Cerrando
la serie de discurso hablo la mensajera de Sarmiento, la inolvidable maestra,
escritora y conferencista, Juana Manso, quien después de destacar el auspicioso
acontecimiento se refirió al desarrollo de la enseñanza publica, civilizador
propósito que concreto el 10 de Noviembre de 1866 en que volvió a Chivilcoy
con sus dos hijas y un baúl conteniendo 144 volúmenes que fueron la base de la
decana biblioteca publica Domingo F. Sarmiento.
Luego
las líneas de los rieles se fueron extendiendo atravesando las hoy calles
Pueyrredon y Gral. Paz haciendo un alto en Meridiano Quinto para luego proseguir
hasta el corazón de la hoy Provincia de La Pampa.
El
paso de los trenes a través de esas arterias centrales de esta ciudad era
anunciado por un mensajero de a caballo que corría adelantándose al monstruo
de vapor, haciendo sonar un cornetín como advertencia de peligro. Varios
accidentes se produjeron, siendo arrollados vehículos, personas y hasta algunos
de esos mensajeros anunciadores.
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Ante
este grave problema se resolvió fijar como punto final para la llegada de los
trenes, los paragolpes de la Estación Norte, construyendo un ramal entre
Gorostiaga y nuestra ciudad por la cual los trenes arribaban a la estación sud,
prosiguiendo su recorrido hacia La Pampa abriendo caminos civilizadores que
marcaron rutas de conquista a través del esfuerzo de sus pobladores que fueron
artífices del engrandecimiento de la economía de nuestro país. Paulatinamente
en torno a la Estación Norte se fue desarrollando un populoso y progresista
barrio donde se hicieron presentes múltiples actividades. Lamentablemente se
aplico un rudo golpe a uno de los barrios más típicos de nuestra ciudad. Yo
recuerdo con nostalgia el transitar por sus polvorientas calles de carros y
chatas a las cuales se agregaron los camiones transportando miles de toneladas
del cereal que producía nuestra campiña para depositarlos en los galpones del
ferrocarril, mediante la ruda labor de los changarines bolseros como se lo
denominaba entonces a los actuales pistines y que luego eran transportados a
Capital Federal, a toda esta manifestación de trabajo se agregaban las
caravanas de quinteros que transportaban sus producto, hortalizas y frutas entre
ellas la exquisita frutilla que deleitaba a los mas exigentes paladares y que en
la década del treinta su cosecha llego a la admirable cantidad de 600.000
kilos, buena parte de ella era mandada al extranjero. "Los quinteros"
entregaban los frutos de su trabajo y el de sus familiares a los intermediarios
que los despachaban en el tren de las 16 horas rumbo al mercado central, tarea
que les permitió a estos explotadores del trabajo ajeno, reunir verdaderas
fortunas.
De
noche las familias y la juventud, se daban cita paseando por su largo anden,
unos para recibir a los familiares viajeros y los demás para divertirse un poco
a la espera de recibir un ejemplar de Critica que dirigía Natalio Botana y que
brindaba notas sensacionalistas sobre política, hechos policiales y deportes.
Eran
los tiempos de Luis Angel Firpo "El toro salvaje de la Pampa ", Justo
Suárez y Julio Mocoroa que escribieron paginas en la historia del boxeo
argentino, el Boca Junior de Americo Tesorieri, Calomino, Tarascone, Bidoglio,
Cherro y tantos otros que nos emocionaron con su consagratoria gira por Europa,
primer equipo argentino que cumplió esa hazaña en 1925.
Negocios
de todo tipo, cantinas, peluquería, tiendas, fondas, etc. recibían a diario la
visita de todo tipo de esos criollos e inmigrantes que guiaban los carros y
chatas y que mientras se realizaba la descarga de su valioso contenido, concurrían
a hacer sus compras, a ponerse buenos mozos en las peluquerías o a saborear
algunos platos típicos en las cantinas y fondas, con buen "bichiello
"de vino servido de las clásicas bordolesas. Todo ese hermoso y pintoresco
pasado ya es nostálgico recuerdo, la piqueta demoledora le suscribió su acta
de defunción en nombre del progreso y de las duras moles de cemento. Solo
quedan como mudos testigos de aquel pasado los muros de la casa de la familia
Scetta, "la vinería de Cremaschi Hnos.", la cantina de Rossi,
"Los tiempos cambian" de José Tibesio, y el añoso edificio del Hotel
Rambaldi, Peluquerías de Rutilio Russo y Juan E. Ricardi, tienda de Fabrizio
Colonna y algunos otros que muestran el paso destructor de los años. Algo se ha
salvado de las iras de piquetas y con timidez esta refugiada en los muros de la
Terminal de Omnibus; una placa conmemorativa de la llegada del primer tren, un
lejano 11 de Septiembre de 1866, colocada por un grupo de vecinos que se resistían
a la demolición de la histórica Estación que bien pudo ser reciclada y
transformada en museo en honor a tan importante gesta que marco un hito de
innegable conquista para el progreso de aquel Chivilcoy de entonces.
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