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LLEGADA DEL FERROCARRIL A CHIVILCOY - 1º Parte

La ciudad sigue creciendo mostrando la paciente tarea de cultivar unos la tierra, otros un incipiente artesanado y otros balbuceando las primeras inquietudes de su intelectos. El rinde de los cereales y el acrecentamiento de la producción de lana, cebo y cueros obliga al traslado de esa producción en grandes carretas a Buenos Aires para su comercialización. Hacía tiempo que las autoridades y vecinos caracterizados de nuestro medio realizaban gestiones para que el ferrocarril que por ese entonces llegaba hasta Mercedes, extendiera sus rieles hasta nuestra ciudad.

El recorrido de Chivilcoy a Bs. As. insumía de ocho a diez días, de acuerdo a los estados de los caminos. Chivilcoy ya había conquistado prestigio como notable productor cerealista y molinero, la sabrosa galleta amasada con la harina elaborada en las diversas tahonas había trascendido por su excelente facturación merced a la calidad del agua del lugar, era transportada en bolsas a la Capital Federal cada vez en mayor escala.

El Gral. Bartolomé Mitre recogiendo los pedidos de Villarino, Soárez, Krause, Gorostiaga, Calderón y otros caracterizados vecinos planteo ante las autoridades del F.F.O.O. la preocupación de los mismos por carecer de tan importante beneficio, como era la prolongación de la línea ferroviaria. Al llegar Mitre en 1862 a la Presidencia de la Nación se logró convertir en realidad tan anhelada ambición. El 3 de Abril de 1865 el Juez de Paz F. Soárez presidiendo la Comisión de Recepción que integraba Manuel Villarino, Virgilio Strini y Antonio Leiros se encontraba en la cabecera del camino a Bs. As. esperando la llegada de una comitiva especial que venía a nuestra ciudad a elegir el lugar donde se construiría la nueva estación ferroviaria. Integraban la citada embajada el Gobernador de la provincia de Bs. As. Mariano Saavedra, su Ministro de Gobierno Pastor Obligado, Jorge Atucha y Mariano Haedo. En un segundo coche viajaban el Dr. Carlos Saavedra Zabaleta, el señor Lavallol presidente de la primera comisión del F.F.O.O., Adolfo Van Praety y Otto Von Armin ingeniero del ferrocarril y amigo de Augusto Krause

Rápidamente se realizo la elección del terreno donde se construiría la nueva estación, la que luego fue bautizada popularmente con el nombre de "Estación Norte”.

A continuación los destacados visitantes fueron debidamente homenajeados con un excelente banquete al que siguió una reunión danzante, haciéndose presente destacadas familias locales. La base para la llegada del riel conquistador y civilizador ya habían sido concretada, dándose de inmediato comienzo a las obras proyectadas. A mediados de 1866 se colocaron los últimos tramos de rieles en medio de una expectativa general del vecindario.

El 11 de Septiembre de 1866 fue un día de extraordinaria fiesta para Chivilcoy, la nueva estación mediante la dirección de Manuel Villarino había sido debidamente engalanada con guirnaldas, gallardetes y un llamativo arco del triunfo con una leyenda dándole la bienvenida a la esperada comitiva oficial.

En horas de la mañana partieron de la Estación Central de Bs. As. dos trenes en los cuales venían ubicados el Gobernador de Bs. As. Dr. Adolfo Alsina, de gran prestigio político y líder del Partido autonomista, su joven Ministro de Gobierno Dr. Nicolas Avellaneda, el Dr. Rawson Ministro del Interior del Presidente B. Mitre, el Dr. M. Varela Ministro de Hacienda, V. Alsina el tenaz luchador de contiendas pasadas, G. Posadas y el Dr. B. Gorostiaga. Solo faltaba Domingo F. Sarmiento entre esas personalidades que asistirían al gran acontecimiento en el pueblo de sus amores, pero modestamente sentada entre esos hombres viajaba portadora de un mensaje del gran maestro y estadista, J. Manso, la ilustre educadora que por tres veces visitó Chivilcoy para sembrar sus ideas de educación publica y emancipación de la mujer argentina.

A las siete de la mañana partieron los dos trenes repletos de pasajeros. Se había reunido gran cantidad de publico en el anden que aplaudía a la embajada fundadora, los viajeros asomando sus cabezas por las ventanillas agradecían el mensaje popular. Así comenzó la histórica epopeya, las maquinas locomotoras comenzaron a resoplar intensamente, los pajonales del desierto inclinaron sus tallos al paso del monstruo de hierro portador de progreso y civilización que marchaba rumbo a Chivilcoy. El aborigen huyó despavorido hacia la pampa desierta, aullando ante el avance de la locomotora jadeante que lanzaba bocanadas de humo. Se hacía larga la espera, aquel primigenio transporte arrastrado por la histórica maquina a vapor, emula de "La Porteña "que hacía su recorrido primeramente hasta Flores, Morón, Moreno, Luján, Mercedes, ahora llegaría hasta Chivilcoy.  

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