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Apenas llegado al país Don Carlos Rossi (genovés),
casado con Doña María Duhagón (uruguaya), comenzó a trabajar en el almacén
“El Palomar” de la familia Folco.Este
almacén había comenzado sus actividades en 1866 y estaba situado en el Camino
Real –hoy avenida de la Tradición -. Después de haber trabajado unos años
en “El Palomar”, Don Carlos Rossi se estableció con su almacén y despacho
de bebidas en la zona de la ex estación Norte, en esa época punta de rieles
del Ferrocarril Oeste. Pero
gracias a la donación recibida de otro italiano, el señor vasallo, vecino del
lugar, quien le regala una hectárea de tierra, ubicada a unos 500 metros de
“El Palomar”, vuelve a la zona de quintas, y allí comienza la construcción
de “El Recreo” en el año 1881. Se estima que el inicio de “El Recreo”,
como almacén de Ramos Generales con despacho de bebidas, tuvo lugar en el año
1882. Lugar de reunión para las partidas de truco, mus, tute, escoba de quince,
etc. y también partidos de bochas, juego del sapo y práctica del tiro al
blanco.
El
almacén brindaba un servicio importante a la gente de la zona ya que tenía
instalado uno de los primeros teléfonos de área rural en el partido, su número
era el 297. Los
días domingo se sumaban a sus habituales parroquianos, gente del pueblo y de
las estancias cercanas. También se acercaban al lugar comerciantes para ofrecer
sus mercancías y el peluquero que atendía a numerosos clientes.
Una visita muy bien recibida era la del Padre Andrés Iturralde, quien
fuera muchos años Párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario, donde
descansan sus restos.
Hombre
culto y visionario destinó una parte de la quinta al diseño y trazado de un
jardín inglés, que en sus comienzos atendían amigos suyos de Bs. As.,las
casas Costantini y Calé. Aún se conservan ejemplares de refinadas especias que
dan idea de su importancia y esplendor. Se destaca u na
palmera que hoy sobrepasa los 30 metros de altura. Completaban el lugar, dos pérgolas
que reunían las visitas en los atardeceres.
Muy
afecto a la lírica, el Sr. Rossi adquirió en Bs. As. un gramófono en la casa
Tegini, también compró todos los discos grabados hasta entonces – año 1996-
por el famoso cantante Enrico Caruso. El gramófono se instaló en el comedor de
la casa contigua al almacén, y en el veredón de ladrillos que rodeaba la
construcción, bajo el reparo de los paraísos se instalaban mesas y sillas para
que los parroquianos disfrutaran de las “tertulias musicales”. El almacén
fue centro de reuniones sociales y políticas, comidas de homenaje, etc.
El
Camino real, también llamado Camino Real Nº 1, comunicaba con la Capital
Federal y después de atravesar la ciudad de Chivilcoy, llevaba hacia el oeste
de la provincia de Bs. As, como El Recreo estaba situado en ese camino, era
parada obligatoria de los viajeros procedentes de uno u otro lado. Cuando
comenzaron a transitar los automóviles, se instaló en el almacén un surtidor
de nafta de la firma Texaco. El
almacén estaba instalado en zona de remates - ferias (Caroni y Moras, Bartolomé
Barbieri y Vallerga, Ferro y Cía.) con mucho movimiento de arreos. En “El
Recreo” había corrales, galpones destinados a “matera”, asadores y lugar
para que los reseros hicieran noche.
PERSONALIDADES QUE VISITABAN “EL RECREO”
M uchas
fueron las personas destacadas en la política, el arte o el deporte que pasaron
por el almacén; entre ellas mencionamos al Doctor Honorio Pueyrredón,
candidato a Gobernador de la provincia, quien en sus viajes de ida y vuelta a su
estancia en Los Toldos, paraba siempre en “El Recreo”.
También
se realizó allí la reunión en la que se constituyó el comité local de la
Unión Cívica que luego fuera la Unión Cívica Radical.
En
aquellos tiempos las compañías teatrales se hospedaban en la pensión de la señora
Guidobono de Gil, quien los llevaba a “El recreo” para pasear por el jardín,
tomar una copas y escuchar música. Los artistas que gustaban del lugar,
trababan amistad con los dueños de casa, nombres famosos como los Pomar,
Alemany, Vila y los Podestá, estos últimos grandes amigos de la familia Rossi.
El
famoso Circo de los hermanos Podestá dio nacimiento al teatro argentino hablado
y en Chivilcoy estrenaron su versión de Juan Moreyra en abril de 1886.
El
Señor Carlos Michel, viajando hacia Bragado con una caravana de autos Ford
“A”, para la concesionaria del señor Renato Nardi, cuenta que al detenerse
en “El Recreo” se encontraron allí con Luis Angel Firpo “El toro salvaje
de las Pampas”.
En
la foto de la izquierda se observa al Señor Carlos "Pampa" Cura,
actual dueño del almacén, con el excelente cantante argentino Alberto
Cortez.
EL MUSEO
Transformado
en museo -sus propieta rios prefieren seguir llamándolo “boliche”- tiene
piezas de verdadero valor testimonial.
En
el sector de propagandas comerciales se destaca un cartel de grandes
dimensiones, de “Te Sol”, está fechado
en Birmingham (Inglaterra) en 1854, perteneció a la antigua Casa Torroba
y estaba en su inauguración el 1º de septiembre de 1867. Además hay una gran
variedad de elementos: ceniceros, pantallas, abanicos, medallas, llaveros,
agendas, antiguas tarjetas de saludo, sobres
y participaciones de duelo, un refranero criollo ilustrado humorísticamente,
que es propaganda de la compañía Nobleza de tabacos, etc.
Existen
tres “patentes” de impuestos que pagaban los comercios para poder funcionar.
Corresponden a los años 1838, 1846 y 1850 y están autorizados por Don Juan
Manuel de Rosas. Hay también una piedra de Empadronamiento firmada por el Cónsul
francés Mendeville, marido de Margarita Sánchez de Thompson. Muchos mas
documentos brindan un aporte valioso al Museo y ayudan a que este cumpla una
función cultural.
En
lo referente a envases hay varias botellas de limeta, de chindribirria, conocida
popularmente como “bolita” y porrones de cerveza de distintas firmas. Estos
porrones eran solicitados por la clientela, porque ya vacíos se los llenaba con
agua caliente y servían de “calienta pies” en la cama. También
pueden apreciarse lámparas, faroles, herramientas, lanza perfumes para juegos
de carnaval, marquillas de cigarrillos, cajas de fósforos, etc. Una
máquina para llenar sifones de soda, perteneció al desaparecido almacén “El
Recuerdo” propiedad de don Bartolomé Sacco, que estaba ubicado sobre el
Camino Real a Moquehuá, es una de
las piezas más importantes.
También
está en el Museo el registro de pasajeros de la fonda “La Roldanita” que
perteneciera a la familia Outeda. Sus anotaciones son verdaderamente curiosas,
las cuentas estaban encabezadas así: “Los Mercachifles”, “Carpintero de
la Estación”, “Carpintero Italiano”, “Los dos mozos de los zainos”,
“Italiano de Trenque Lauquen”, “Dionisio de lo de Biaus”,
“El de anteojos”, “Reseros”; “Colchonero”, etc. En
la fonda se hospedaron, entre otros, el payador Sabino
Ezeiza
y don Manuel Eustaquio López, fundador de la estancia La Rica, figurando los
mismos en el mencionado registro. La fonda estaba en el pueblo, en la esquina de
las actuales calles Belgrano y Rossetti.
La
finalidad del museo es de rendir homenaje a su fundador, a sus hijos y a todos
los bolicheros que en todo el país levantaron sus boliches, verdaderos mojones
de encuentro, amistad, camaradería y progreso en el campo argentino.
Todo
lo que guarda el museo, objetos simples y de todos los días, son un testimonio
sentimental para los mayores y auténtico para los jóvenes de hoy.
En
el boliche hay unos versos que en su versión original y textual dicen:
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Pasagero:
Pregunta a estos lugares |
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cuanta
grandeza su silencio esconde |
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y escucha
en la voz de los recuerdos. |
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Lo
que el pasado al porvenir responde. |
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Carlos Antonio Cura |
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